A favor de La Tierra

A favor de La Tierra

Por Andreea Dani, Directora del Área de Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible.

Se acerca el 22 de abril, fecha designada por las Naciones Unidas para celebrar el Día Internacional de la Madre Tierra. El evocar este motivo nos insta a reflexionar acerca de la interdependencia que existe entre los seres humanos, las demás especies vivas y nuestro planeta.

La invitación de cuestionar nuestros hábitos y nuestras formas de interactuar con lo que nos rodea cubre todos los aspectos de la vida: lo que hacemos en casa, en igual medida que lo que hacemos en nuestro trabajo.

Quienes somos cercanos al ámbito de la construcción debemos asumir una gran parte de la responsabilidad en los cambios que se generan por la acción de construir, que transforma profundamente un lugar, en su complejidad socioambiental.

Esta responsabilidad atañe a todo el ciclo de vida de lo que se edifica, desde la elección del lugar, el desmonte, los movimientos de tierra, pasando por la construcción, luego la operación del edificio a largo plazo y llegando hasta el momento del fin de vida del mismo, cuando surge la pregunta: ¿Qué vamos a hacer con todos los escombros, tuberías, cableado, vidrios, aislantes, entre tantos otros materiales que, en su mayoría no son reciclables o reutilizables y van a regresar al suelo?

El sector de la construcción es voraz en recursos naturales, como insumos; requiere de grandes cantidades de energía para transformar la materia prima en materiales de construcción y para transportar los últimos a los lugares de puesta en obra.

Todo esto se traduce en pérdida de biodiversidad, disminución de recursos no renovables y una importante cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Pero, como muchas veces, en el problema está una posible solución: construir con tierra cruda.

La tierra cruda es un material de construcción con un uso milenario. Por ejemplo, la ciudadela de Arg-é Bam, ubicada en el sureste del Irán de hoy y edificada con una mezcla de adobe y de tapia, fue construida antes del año 500 a.c. y figura actualmente en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, como otros 115 sitios arqueológicos y conjuntos arquitectónicos en tierra. Esto equivale a 17% de los sitios y monumentos registrados en la lista.

Aproximadamente el 50% de la humanidad sigue viviendo en un hábitat de tierra.

Se conocen en el mundo doce grandes familias de técnicas de construcción que emplean este material. En el territorio mesoamericano han prosperado tres de ellas: el adobe, el bajareque y el lodo moldeado.

Las culturas constructivas del adobe y del bajareque presentan continuidad hasta hoy en día en muchos asentamientos humanos de México.

El adobe se define como “ladrillo formado por una masa de tierra arcillosa, agua y algún aditivo, secada al sol y al aire” (Gendrop, 2001).

El bajareque es una pared de palos entretejidos con cañas y barro (Real Academia Española).

A pesar de los prejuicios que persisten entorno a la construcción con tierra, esta presenta varias ventajas sociales, económicas y ambientales que la recomiendan para la arquitectura sostenible.

Es un material económico y abundante. Dependiendo de sus características es apto para determinadas técnicas. Es un material local, cuyo transporte se efectúa sobre distancias cortas, lo que permite reducir las emisiones de GEI comparando con un material no local. Se utiliza sin transformación o con transformaciones mínimas, que no requieren consumo de energía. Es un material tradicional, cuyo uso se relaciona con la identidad cultural de los pobladores. Es un material con inercia térmica, es decir que almacena calor durante el día y lo restituye poco a poco durante la noche, favoreciendo el confort térmico en las viviendas. Cuando termina su vida útil, al demoler la construcción, la tierra se reincorpora al suelo sin contaminar.

En Valle de Bravo existen muchos ejemplos interesantes de construcción con tierra cruda, algunos inventariados como Monumentos Históricos Inmuebles (principalmente hechos de adobe) y otros como construcciones nuevas (que muestran diferentes técnicas de las doce grandes familias).

Lamentablemente muchas de las construcciones de la primera categoría están en un riesgo permanente de deterioro voluntario o involuntario, con perjuicio a la imagen urbana de la ciudad.

De las construcciones nuevas se desconoce el número, pero existe la percepción que su tendencia es a la alza.

Nos enorgullece mencionar en esta segunda categoría el campus de la Universidad del Medio Ambiente (UMA), cuyo proceso de co-diseño fue liderado por el Arq. Oscar Hagerman, resultando en un conjunto de edificios con estructura de madera y muros confinados de bloc de tierra comprimida (o adobe mejorado, como se le conoce también).

Con este mismo material la Constructora TUCA había construido anteriormente el Centro VivA, en Mesa Rica.


[FOTO 1] Muro confinado de bloc de tierra comprimida. Foto UMA

Varios estudiantes y egresados de nuestra Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sustentable están desarrollando en la región diferentes proyectos adquiriendo experiencia en el uso de un amplio abanico de técnicas: adobe, bajareque, tapia (tierra apisonada en un encofrado), aplanados con tierra, techos verdes.

Para mencionar algunos:

El Borbollón, Cerro Gordo, Valle de Bravo
Proyecto arquitectónico: Arq. Alejandra Caballero
Colaboradores: Arq. Dulce Murillo, Arq. Camilo Watanabe y Arq. Daniel Filloy
Construcción: Arq. Dulce Murillo, Arq. Alejandro Filloy
Programa: Centro de retiro con 11 casas, un restaurante, una capilla, tres talleres, un edificio administrativo, enfermería, 2 lavanderías y servicios
Superficie construida: 4,365m2


[Foto 2] Muros de carga de adobe. Foto Taller AF

Casa García, Avándaro, Valle de Bravo
Proyecto arquitectónico: Arq. Alejandro Filloy
Colaboradores: Arq. Dulce Murillo, Arq. Camilo Watanabe y Arq. Daniel Filloy
Construcción: Arq. Camilo Watanabe, Arq.Alejandro Filloy


[FOTO 3] Casa García, tapia. Foto Taller AF

Tres viviendas progresivas en autoconstrucción en Amanalco
Diseño: Lic. Mario Santaella
Beneficiarios: 3 familias de Amanalco (seleccionadas con base en convocatoria)
Financiamiento: Procue
nca (ecotecnias), CCMSS y H. Ayuntamiento de Amanalco (aportación monetaria por vivienda), Unión de ejidos Emiliano Zapata (madera)
Aportación beneficiarios: $ 20,000 + mano de obra
Proceso: taller práctico para cada fase constructiva + visitas semanales de supervisión


[FOTO 4] Taller práctico de bloc de pajarcilla. Foto Mario Santaella

Es muy esperanzador saber que hay cada vez más arquitectos que abrazan el material tierra como una opción contemporánea, estética y sostenible para la construcción tanto de vivienda, como de edificios con vocación educativa, reconociendo su potencial para generar un hábitat saludable para el ser humano y para los sistemas vivos.

Gendrop, P., 2001, Diccionario de arquitectura mesoamericana: Ciudad de México, Trillas, 238 p.

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